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lunes, 5 de febrero de 2018

MIS APUNTES PATRIOS... 82

La boda de Cristina de Borbón

Para TVE comentaba María Escario.
Ciudad, Barcelona. 
Se ven preciosas imágenes de la ciudad que, por la noche, se enriquecen con una sesión espectacular de piromúsica: 2.500 kilos de pólvora.
Era el día 3 de octubre de 1997.
Los novios, Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarín, son así homenajeados, junto a un inmenso gentío de 300.000 personas.
Fuentes de Montjuich. 10.000  cohetes sin caña.
Palacio de Congresos. El espectáculo fue formidable. Constantino Romero  pronunció las palabras de bienvenida al mismo. La música, excelente. En el primer bloque, melódica y ambiental; en el segundo, con canciones modernas; el tercero, a base de piano, orquesta y canción romántica; el cuarto, con grandes orquestaciones. A su término, exhibición de "castellers" que, a su vez, concluyó con una iluminación general de toda Barcelona: 270.000 bengalas repartidas por 400 voluntarios. Noche de ensueño, noche imborrable. El piromusical duró tres cuartos de hora.
El alcalde de Barcelona regaló a los novios una cajita con las canciones del piromusical.
La noche de la víspera, la Catedral estaba preciosa en su iluminación. Mientras, los novios marchaban al Palacio Albéniz para la cena de gala, ya casi concluida.
Se ven imágenes con la pareja durante la jornada anterior a la Boda. Visitas, reuniones, agasajos... Vigilancia policial extraordinaria. Las cámaras sobrevuelan la ciudad condal, ofreciendo magníficas vistas aéreas: Palacio Albéniz, Palacio Nacional, Plaza de España, Paseo de Gracia, Plaza de Cataluña, Catedral...
Pilar Miró, responsable de la emisión televisiva de la Boda, lo tuvo todo planificado: 250.000 kilos de material. Más de 160 cámaras. Más de 1.000 profesionales especializados para que la emisión resultara perfecta. Se transmitía a todo el mundo a través de U E R y de la O T I. En la Catedral, 50 cámaras entre manuales y automáticas. Luz y sonido a punto. Ofició el cardenal Carles arzobispo de Barcelona, junto al arzobispo castrense y el deán de la Catedral.
Semblanza del arzobispo de Barcelona, y se le entrevista. Todo preparado: los agentes, los cocineros, los invitados, las calles, las plazas. Sobre todo, los dispositivos de seguridad.
Se entrevista a Julia García Valdecasas, delegada del Gobierno en Cataluña.
Los muchísimos corresponsales para la ocasión estaban distribuidos por los puntos estratégicos de la ciudad, informando del movimiento que por ellos se producía.
El día 4 de octubre, la gente, agolpada en las aceras, esperaba la llegada del cortejo nupcial y de los muchos invitados. Mientras, TVE hizo una semblanza de la infanta Cristina a través de imágenes de su biografía y del comentario de quienes bien la conocían. Igualmente, se hizo una semblanza de Iñaki Urdangarín.
Y así, en la medida de lo posible, se fue comentando la peripecia vital de los invitados que iban apareciendo en pantalla.
1.400 invitados tenían su sitio en la Catedral barcelonesa. La Guardia Civil, en traje de gala, flanqueaba las entradas a la Iglesia Catedral.
TVE pasó a mostrar los muchos regalos que recibieron los novios. La empresa JULIÁ puso su flota de autobuses para el traslado de los invitados, por alto que fuera su rango.
En la música de la ceremonia religiosa participaron dos grandes masas corales: el Orfeón Catalán y el Orfeón Donostiarra.
Los lanceros de la Guardia Real, con uniforme de gala, se posicionaron a la entrada de la puerta principal de la Catedral para dar escolta a la pareja real.
El interior de la Catedral, con 699 años, estaba espléndido. Cada cual ocupaba su sitio en el sagrado recinto. En la parte del Evangelio, los Reyes y la familia. En el lado de la Epístola, la familia Urdangarín.
Barcelona tuvo tres Basílicas.
El órgano de la Catedral inicia los sones nupciales. Será el gran protagonista musical de la ceremonia. Es del siglo XVI. Toca Doménech Coll.
Era presidente del Gobierno José María Aznar.
El patio interior de la Catedral, también gótico, es bellísimo.
La madre del novio y el rey Juan Carlos fueron los padrinos de la Boda.
El cuerpo de motoristas de la Guardia Real escolta el coche oficial, el Rolls Royce que usara Franco, en el que va el Rey con su hija Cristina.
El largo cortejo nupcial entra en la Iglesia Catedral bajo los sones, al órgano, del Himno Nacional, al tiempo que las campanas de la torre volteaban alegres.
Orquesta y coros interpretan la Misa de la Coronación, de Mozart, aunque el Gloria fue el de Vivaldi. El Salmo responsorial se cantó en catalán. Las Lecturas se hicieron en castellano. La homilía también.
Tras la homilía, con escasas palabras en catalán, se procedió al rito matrimonial. La novia dijo SÍ con el previo permiso del Rey, su padre. Una soprano cantó el Ave María de Schubert, acompañada al órgano. La Reina, con pamela violeta, a juego con el vestido, escuchaba atenta y complacida.
El Sanctus fue cantado por el Orfeón Catalán, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Barcelona.  El Orfeón Donostiarra cantó el Padrenuestro en vasco. El Agnus Dei también fue de la Misa de la Coronación, con el Ave Verum de Mozart, acompañado al órgano.
Tras la Misa, firmaron los recién casados y el grupo de testigos del enlace nupcial: el Rey, el Príncipe Felipe, la Infanta Elena y esposo, los hermanos del novio, y otros invitados. Coros y orquesta interpretaron, finalmente, el Alleluia de Haendel, mientras los nuevos esposos salían de la Catedral cogidos del brazo. El volteo de campanas y el júbilo popular fueron de película.
Luego, en coche descapotable -otro Rolls Royce de Franco- pasearon por las calles de la ciudad condal, hasta llegar a la Basílica de la Merced, para hacer entrega a la Patrona de Barcelona del ramos de flores de la recién casada. Iban escoltados por el grupo de coraceros a caballo de la Guardia Municipal. Y, al llegar al puerto, hay un cordón de honor de los Infantes de Marina. Desde el edificio de Capitanía, los contrayentes fueron a pie hasta la Basílica, escoltados por Mozos de Escuadra y Guardia Urbana de Barcelona, mientras sonaba la sardana "la Santa Espina".
En el interior de la Basílica, la Coral San Jordi cantó el "Canto de los pájaros". El arzobispo, Mons. Carles, les habla en catalán. Al término, la citada coral interpretó la Salve Regina magníficamente, pues magnífica es la composición musical en que se entremezcla el canto gregoriano con el polifónico. La novia coloca el ramo sobre el Altar Mayor, y hay unos minutos de oración para los recién casados, que escriben posteriormente en el libro de honor de la Basílica, con dedicatorias y firmas. La Coral vuelve a cantar el Himno a la Virgen de la Merced. La pareja sale de la Basílica patronal entre los fuertes aplausos de los allí reunidos y las aclamaciones de las gentes que esperan en la placeta de La Merced. Se construyen castellers en su honor, y se retiran en el mismo coche al palacio donde se va a celebrar el banquete de bodas.
Planos aéreos de Barcelona con la Sagrada Familia al fondo. El helicóptero de TVE ofrecía imágenes de singular belleza. Ciudad gótica y modernista y marítima. El catalán, el euskera y el castellano se encuentran en este 4 de octubre de 1997, festividad de San Francisco de Asís. Mientras la pareja nupcial entra en Capitanía, la Banda de Música ameniza la espera con notas de sardanas. El recorrido de regreso se haría hasta el palacio de Pedralbes.
Llegados al Palacio de Pedralbes, un bailarín vasco saludó con el zorcico típico, al son del chistu y tamboril. Se entra al mismo por un jardín con fuente central. Durante el banquete, TVE hizo un resumen de todo lo acontecido, ese 4 de octubre, con motivo de la Boda de los ya Duques de Palma.

Alfonso Gil


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